Sinrazón

No sé cómo empezar, pero decir lo que quiero decir no creo que resuelva el problema que hemos causado. Es como pretender sacar un as de corazones en la baraja de mi vida. El gran corazón no va a soportar la incertidumbre. Tal vez ni siquiera las picas puedan hacerlo. Al fin y al cabo, ¿qué sería de nosotros sin el agradable sabor de la miel? Nunca lo sabremos, pues la miel nos ha estado envenenado el alma y el corazón desde que el mundo es mundo y el hombre es basura. Problema y solución al mismo tiempo. Que delirio, señor. Y hablando de señores, buenas tardes y bienvenidos, damos y caballeros. También a ustedes, damas y caballeras. Claro que sí, que bonito es que estemos todos aquí reunidos celebrando la septuagésimo quinta mil edición de estos juegos de la no-hambre. Porque otra cosa no, pero el hambre nos es desconocida en todas sus expresiones. Suerte, amiguitos y amiguitas, suerte. Suerte. Sí, lo nuestro es suerte. Discúlpenme, hoy me siento afortunado. Se está quemando el bosque donde cacé mi primera ardilla. Yo estuve allí con ella, luego yo me fui y ella se quedó. No puedo evitar pensar que algo malo le puede estar pasando. Ojalá ella también se sienta afortunada hoy y logre escapar a las llamas. Maldita ardilla, cuanto la quiero, joder.

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