Sinrazón

No sé cómo empezar, pero decir lo que quiero decir no creo que resuelva el problema que hemos causado. Es como pretender sacar un as de corazones en la baraja de mi vida. El gran corazón no va a soportar la incertidumbre. Tal vez ni siquiera las picas puedan hacerlo. Al fin y al cabo, ¿qué sería de nosotros sin el agradable sabor de la miel? Nunca lo sabremos, pues la miel nos ha estado envenenado el alma y el corazón desde que el mundo es mundo y el hombre es basura. Problema y solución al mismo tiempo. Que delirio, señor. Y hablando de señores, buenas tardes y bienvenidos, damos y caballeros. También a ustedes, damas y caballeras. Claro que sí, que bonito es que estemos todos aquí reunidos celebrando la septuagésimo quinta mil edición de estos juegos de la no-hambre. Porque otra cosa no, pero el hambre nos es desconocida en todas sus expresiones. Suerte, amiguitos y amiguitas, suerte. Suerte. Sí, lo nuestro es suerte. Discúlpenme, hoy me siento afortunado. Se está quemando el bosque donde cacé mi primera ardilla. Yo estuve allí con ella, luego yo me fui y ella se quedó. No puedo evitar pensar que algo malo le puede estar pasando. Ojalá ella también se sienta afortunada hoy y logre escapar a las llamas. Maldita ardilla, cuanto la quiero, joder.

Sigo pensando que decir lo que quiero decir no va a resolver el problema que hemos causado. Pero a estas alturas me la suda un poco. Espero que la expresión no haya causado problemas emocionales en sus señorías. Pero si lo ha hecho, me la suda un poco, también. Je je. Lo sé, lo sé. Son palabras vulgares para emplearse con gente de vuestro calibre. Pero ¿que podría yo hacer si de miel tengo rellena la piel? Cantar tal vez. Sí, cantaré una canción. Deseo que sea de su agrado.

 

Canción:

Aquí estoy cantando una humilde canción

Con la que no pretendo nada más

Que llegar a vuestro diminuto corazón

Aunque con cero esperanzas, claro.

El cielo es verde y las nubes moradas.

El Sol amarillo y la lluvia inexistente.

Bajo el manto de estrellas, las piedras mojadas

Cantan a la Luna, su amante más ardiente.

Pero, ¿qué cojones estamos diciendo?

Esto es un sinsentido, una sinrazón

Venga, ya vale, no quiero seguir cantando

Que luego diréis que además de pirata, soy un vacilón.

sinrazón

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Y hasta aquí hemos llegado. Romper las cadenas siempre es satisfactorio. Fue bonito mientras duró, aunque vosotros no lo compartáis, ella siempre me admiró. Espero que nos veamos pronto, otra vez de nuevo, con mis manos libres y sin ningún freno.

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