Mi primer viaje en avión

Hola, me llamo Patric y voy a contaros cómo fue mi primer viaje en avión.

Estábamos todos listos y comenzamos a subir al autobús, justo delante de la puerta del instituto. Por fin había llegado el día que nos íbamos de viaje de fin de curso, concretamente de 4º de la ESO. Tenerife nos esperaba y teníamos unas ganas de partir impresionantes. Eran las 06:02 am de una fresquita y húmeda madrugada de junio cuando por fin el autobús salió hacia Barcelona. Dos horas de camino que pusieron a prueba tanto la paciencia de los profesores que nos acompañaban como la del conductor del autobús: paseos por el pasillo, cambios de asiento, risas nerviosas, risas normales y, por supuesto, canciones. Que si “señor conductor toque el pito”, “señor conductor tóquese el pito”, o “ea, ea, ea, nos vamos de paseo pip pip pip chimpun”, y más.

Finalmente, tras dos horas y poco de viaje en autobús y para alivio del conductor (a los profesores aún les quedaban 7 días de diversión 😉 ), llegamos al Aeropuerto del Prat. Impresionante para alguien como yo, cuyo único contacto con la navegación aérea había sido un avión de juguete a los 4 años.

Lo primero que hicimos fue acampar en el vestíbulo principal mientras el profesor cabecilla (en este caso profesora) realizaba las gestiones oportunas en el mostrador de la compañía aérea que iba a llevarnos a nuestro destino. Vamos a imaginarlo: unos 40 adolescentes de 16 años, sentados en el suelo, con las mochilas llenas de comida y bebida fruto del sufrimiento de unas madres cuya máxima preocupación era aprovisionar a su pequeña criatura para que pudiera sobrevivir al menos durante un mes desde la partida, por lo que pudiera pasar. Ya podéis ir deduciendo en que derivó esa sentada. Exacto, celebramos la fiesta del bocadillo y el zumito. No faltaron los chistes sobre el corte de pelo de éste o el otro (siempre que se iba a una excursión tenía que venir alguno con el pelo recién cortado, y el 89,2% de las veces, de una forma que incitaba a las comparativas con ciertas variedades de animales y/o frutas exóticas) y las típicas fantasías vacacionales que empezaban con un “¡qué semana nos espera!” y acababan tras 5 minutos de intercambios de ideas con un “tío, te has pasado… ” y unos 2,5 minutos de silencio y miradas hacia los paneles informativos de las columnas con una pronunciada cara de póquer, hasta que vuelve la profesora cabecilla y dice: Id recogiendo este desastre que habéis montado y coged las cosas, nos vamos.

Es impresionante como se obedece a las órdenes directas cuando de ello depende el éxito de unas vacaciones de fin de curso. En 10 minutos estábamos frente al control de seguridad. Y en 10 minutos más nos habían tirado al contenedor de destrucción de líquidos del aeropuerto unos 14.734 zumitos que aún no habían sido bebidos y 205 botellitas de agua. Menos mal que los bricks de 1L y las garrafas de 8L iban en el equipaje facturado…

Con las mochilas bastante menos llenas nos dirigimos a la puerta de embarque correspondiente y empiezan los nervios “pre-primerviajeenavión“. Los más expertos inician una entusiasmada conversación sobre los síntomas que se dan durante el primer viaje en avión, relatándolos de forma despreocupada y en un claro y elevado tono de voz. Empiezan por “fuerte dolor de oídos y sensación de que los tímpanos van a implosionar” y “fuerte sensación de aplastamiento cerebral durante el despegue y aterrizaje”, y acaban por “impotencia sexual” y “hemorragia anal”. Sí, es impresionante como vuela la imaginación cuando se trata de putear a los demás para propio gozo y disfrute…

Llegó el momento del embarque y, luchando contra el miedo a una muerte por aplastamiento cerebral o por la onda expansiva de mis tímpanos implosionando dentro de mi cabeza, me senté y decidí esperar mi destino, con la mandíbula y las manos fuertemente apretadas, pero también con valentía.

Todos mis temores desaparecieron cuando el avión aceleró de una forma muy digna y empezó a ganar altura. ¡Qué sensación! Casi tan bonita como la del aterrizaje, salvo que esta última significaba que por fin estábamos en Tenerife y que nuestras inolvidables vacaciones acababan de empezar… 😉

Viaje en avión

Discusión

    • Manu

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