Cada historia es única, pero…

Cada historia en nuestra vida es única. Eso pensamos.

Cada nota escuchada durante ese momento mágico; ese abrazo cargado de sentimientos, deseo y protección; ese beso entregado con verdadera pasión; esos momentos de intensa intimidad compartida…
Cuando los recordamos nos dominan las emociones. Los ojos se humedecen y nos mordemos el labio inferior. Y no podemos evitar preguntarnos: ¿Qué fue mal para que eso se acabara? Y a menudo no encontramos respuesta, frustración que, sumada a la tristeza de saber acabado algo que fue tan mágico y bello, hace que nuestra mente sea un monzón de pensamientos yendo y viniendo. Y nos sentimos terriblemente afligidos, pero, en algún momento, empiezan a aparecer esas imágenes. Sí, imágenes de momentos que hemos odiado y que han acabado llevándonos a renunciar a sentimientos indescriptibles de paz y felicidad. Y nos preguntamos si no nos habremos equivocado, si vale la pena renunciar a esos sentimientos. O tal vez nos preguntamos por qué ese alguien ha podido llegar a querer terminar con ellos, incluso dudando que verdaderamente hayan existido. Pensamientos nuevos, pero no menos agresivos con nuestra calma interior, aparecen en nuestra mente, hasta que, con el tiempo, todo eso se desvanece y deja de tener importancia para nosotros, dejando como única prueba de que existieron el camino que las lágrimas recorrieron por nuestras mejillas.

Así nos hemos sentido la mayoría en algún momento de nuestras vidas.

A menudo, nos cuesta darnos cuenta que todas las historias de nuestra vida son únicas, pero nunca irreemplazables, y aún creyendo haber vivido la experiencia más mágica y apasionada de nuestra existencia, no debemos aferrarnos a ella si su magia se apaga, deja de resultar plenamente satisfactoria o, simplemente, no queda más remedio que decirle adiós, pues la vida sigue, y cada instante es un regalo, irrepetible y lleno de nuevas posibilidades. Sólo tenemos que abrir los ojos y darnos cuenta que, a veces, hay que saber pasar página, ya que según avanzamos, la vida nos lleva cada vez más arriba y no llega el momento de frenar hasta que nos sentimos en la cumbre más alta.
Verdaderamente, cada historia en nuestra vida es única, pero, desde luego, nunca irreemplazable.

Amor

*Este artículo está basado en el amor, con sus idas y venidas, pero es igualmente aplicable a cualquier ámbito de nuestra vida, a cualquier historia vivida a la que nos cueste decir adiós.

Discusión

    • Manu
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